Remote-first desde el día cero.
Runehand se construye, se opera y se soporta de forma distribuida. Ningún rol exige presencialidad: diseñamos nuestros procesos para que vivir en Montevideo, Ciudad de México o Lisboa sea indistinto.
Cómo trabajamos
Asincrónico por defecto
Las decisiones se documentan en texto. Las reuniones existen, pero son la excepción: se graban, se resumen y se archivan para que nadie tenga que estar en vivo para participar. Priorizamos escritura clara sobre reuniones frecuentes.
Autonomía sobre el horario
Cada persona decide cuándo y cómo trabaja. No hay registro horario ni monitoreo de actividad. Se espera disponibilidad razonable en la zona horaria principal del equipo, pero nadie rinde cuentas por la hora en que mandó un commit.
Resultados, no presencia
Se evalúa lo que se entrega, no las horas conectadas. Los objetivos son medibles y se revisan en ciclos cortos. Trabajar menos y entregar mejor es un resultado legítimo.
Herramientas comunes, código abierto cuando es posible
Git, PRs con revisión, documentación junto al código, un canal de comunicación escrita como fuente principal y video puntual para temas que lo requieren. Todo lo que usamos internamente es lo mismo que recomendamos a nuestros clientes.
Lo práctico
- Modelo laboral
- 100% remoto, sin oficina central.
- Zona horaria
- Operamos desde LatAm — superposición horaria flexible.
- Reuniones
- Mínimas, escritas antes de ser habladas.
- Contratación
- Por producto entregado o por relación continua.
Por qué lo hacemos así
Runehand construye herramientas para que empresas distribuidas atiendan a sus clientes por los canales donde ya están: WhatsApp, Instagram, Telegram, web. Trabajar remoto no es una concesión operativa — es coherencia con lo que construimos. Si el producto promete conversaciones automáticas entre zonas horarias, el equipo tiene que vivirlo primero.